Durante los meses de verano, las altas temperaturas pueden convertir cualquier desplazamiento por carretera en un trayecto más exigente. El calor no solo afecta al funcionamiento del vehículo, sino también al estado físico y mental de la persona que conduce.

La fatiga, la somnolencia, la deshidratación y la pérdida de concentración pueden aparecer con mayor facilidad cuando la temperatura dentro del habitáculo es demasiado elevada.

Conocer cómo afecta el calor a la conducción y adoptar algunas medidas preventivas puede ayudarnos a realizar los desplazamientos estivales con mayor seguridad.

En Fundación A Víctimas de Tráfico explicamos cuáles son los principales riesgos de conducir con calor y qué podemos hacer para reducirlos.

¿Cómo afecta el calor a la conducción?

Conducir exige mantener la atención, interpretar continuamente el entorno y reaccionar con rapidez ante cualquier imprevisto.

Cuando la temperatura dentro del coche es demasiado alta, estas capacidades pueden verse alteradas. El calor puede favorecer:

  • El cansancio.
  • La somnolencia.
  • La irritabilidad.
  • El nerviosismo.
  • La pérdida de concentración.
  • Un aumento del tiempo de reacción.
  • Una mayor dificultad para tomar decisiones.
  • La aparición de dolor de cabeza o malestar.

La DGT advierte de que las altas temperaturas dentro del habitáculo pueden provocar fatiga, tensión, nerviosismo y comportamientos más agresivos al volante.

Por ello, conducir con una temperatura adecuada no es únicamente una cuestión de comodidad. También forma parte de la seguridad vial.

El calor puede reducir la atención

Cuando el organismo tiene que realizar un esfuerzo adicional para regular su temperatura, es más difícil mantener la concentración durante periodos prolongados.

Esto puede provocar que el conductor tarde más en detectar:

  • Una frenada repentina.
  • La presencia de un ciclista o peatón.
  • Un cambio de semáforo.
  • Una señal de tráfico.
  • Una retención.
  • Un obstáculo en la calzada.

También puede aumentar la tendencia a cometer errores, circular de forma más impaciente o asumir riesgos innecesarios.

La DGT señala que una temperatura elevada puede disminuir la atención y la concentración, además de incrementar el tiempo necesario para reaccionar ante un imprevisto.

Fatiga y somnolencia al volante

El calor favorece la aparición de cansancio, especialmente durante los desplazamientos largos, después de comer o en las horas centrales del día.

Algunas señales de fatiga son:

  • Bostezos frecuentes.
  • Picor o pesadez en los ojos.
  • Dificultad para mantener la cabeza erguida.
  • Cambios constantes de postura.
  • Pérdida de atención.
  • No recordar los últimos kilómetros recorridos.
  • Invadir involuntariamente otro carril.
  • Pasar por alto señales o salidas.

Ante cualquiera de estos síntomas, se debe detener el vehículo en un lugar seguro.

No es recomendable intentar aguantar hasta el destino. Tampoco son soluciones fiables abrir la ventanilla, poner música alta o lavarse la cara. Estas medidas pueden generar una sensación momentánea de activación, pero no eliminan el cansancio.

La importancia de mantenerse hidratado

La deshidratación puede causar dolor de cabeza, debilidad, mareo, cansancio y pérdida de atención. Todos estos síntomas pueden interferir en la conducción.

Durante los viajes de verano es recomendable llevar agua y beber regularmente, incluso cuando todavía no se tenga una sensación intensa de sed.

La DGT recuerda que una hidratación insuficiente puede reducir la atención y provocar dolor de cabeza y cansancio muscular.

Conviene evitar las comidas muy abundantes antes de conducir, ya que pueden favorecer la somnolencia. Tampoco debe consumirse alcohol si se va a conducir, independientemente de la cantidad o de la distancia que quede por recorrer.

¿Cuál es la temperatura adecuada dentro del coche?

La temperatura interior debe ser agradable, pero no excesivamente fría.

Como referencia general, diferentes recomendaciones recogidas por la DGT sitúan la temperatura adecuada del habitáculo aproximadamente entre los 21 y los 23 grados.

No obstante, debe ajustarse de manera progresiva y evitar una diferencia demasiado brusca entre la temperatura exterior y la interior.

El aire frío tampoco debe dirigirse directamente a la cara o al cuerpo durante mucho tiempo, ya que puede resultar molesto y generar sequedad o molestias musculares.

Cómo enfriar correctamente el coche

Cuando un vehículo ha permanecido estacionado al sol, la temperatura interior puede aumentar rápidamente.

Antes de iniciar la marcha, es aconsejable:

  1. Abrir las puertas o ventanillas durante unos minutos.
  2. Permitir que salga el aire caliente acumulado.
  3. Encender el sistema de climatización.
  4. Cerrar progresivamente las ventanillas.
  5. Ajustar la temperatura de forma moderada.

Siempre que sea posible, conviene aparcar a la sombra o utilizar un parasol. Sin embargo, dejar una ventanilla ligeramente abierta no evita que el interior alcance temperaturas peligrosas.

En días soleados, incluso con temperaturas exteriores moderadas, el habitáculo puede superar los 40 grados.

Utiliza correctamente el aire acondicionado

El sistema de climatización debe mantenerse en buenas condiciones durante todo el año.

Si no enfría correctamente, produce malos olores o el flujo de aire es débil, puede ser necesario revisar:

  • El filtro del habitáculo.
  • La carga del sistema.
  • Las salidas de ventilación.
  • El compresor.
  • La posible existencia de fugas.

Antes de realizar un viaje largo, conviene comprobar su funcionamiento. Conducir durante horas con una temperatura elevada puede aumentar la fatiga y reducir la capacidad de reacción.

También es aconsejable orientar las salidas de aire para que el frío se distribuya por todo el habitáculo y no únicamente sobre el conductor.

Evita las horas de mayor calor

Siempre que sea posible, se recomienda planificar los desplazamientos fuera de las horas centrales del día.

Viajar a primera hora de la mañana o al final de la tarde puede reducir la exposición a temperaturas extremas. También puede facilitar una conducción más cómoda, aunque siempre debe consultarse previamente el estado del tráfico.

Antes de salir:

  • Revisa la previsión meteorológica.
  • Consulta posibles alertas por altas temperaturas.
  • Planifica las paradas.
  • Comprueba el tráfico.
  • Lleva agua suficiente.
  • Revisa el sistema de climatización.

La DGT aconseja viajar, cuando sea posible, en las horas de menor temperatura y realizar las paradas recomendadas para reducir los efectos de la fatiga.

Descansa cada dos horas

En los desplazamientos largos es recomendable realizar una parada aproximadamente cada dos horas o cada 200 kilómetros.

Esta frecuencia es orientativa. Si el conductor siente cansancio, sueño, mareo o pérdida de concentración, debe detenerse antes.

Durante la parada es conveniente:

  • Salir del vehículo.
  • Caminar unos minutos.
  • Estirar las piernas.
  • Beber agua.
  • Ventilar el coche.
  • Descansar el tiempo necesario.

Si viajan varias personas con permiso de conducir, alternarse puede ayudar a reducir la fatiga. Sin embargo, la persona que toma el relevo también debe encontrarse descansada y en condiciones adecuadas.

Cuidado con los medicamentos

Algunos medicamentos pueden causar somnolencia, mareos, visión borrosa o reducción de los reflejos. Estos efectos pueden agravarse con el calor y el cansancio.

Antes de conducir, hay que leer el prospecto y consultar a un médico o farmacéutico cuando existan dudas.

No deben mezclarse medicamentos con alcohol ni conducir cuando aparezcan síntomas que puedan afectar a la atención o a la capacidad de reacción.

Nunca dejes a una persona o un animal dentro del coche

Nunca debe dejarse a un niño, una persona mayor, una persona dependiente o un animal dentro de un vehículo estacionado, ni siquiera durante unos minutos.

La temperatura interior puede aumentar muy rápidamente y provocar un golpe de calor.

Abrir ligeramente las ventanillas no evita el peligro. Tampoco es suficiente aparcar durante unos minutos o pensar que el vehículo está parcialmente a la sombra.

Según datos recogidos por la DGT, la temperatura dentro de un vehículo cerrado puede aumentar más de diez grados en apenas diez minutos y continuar elevándose rápidamente.

Antes de cerrar el coche, conviene revisar siempre los asientos traseros, especialmente cuando se viaja con niños pequeños.

El calor también afecta al vehículo

Las temperaturas elevadas pueden afectar a diferentes componentes del coche, como:

  • La batería.
  • Los neumáticos.
  • El sistema de refrigeración.
  • El aire acondicionado.
  • Los niveles de líquidos.
  • El motor.

Antes de viajar, deben revisarse especialmente los neumáticos y el líquido refrigerante. También hay que prestar atención a cualquier testigo de temperatura o aviso del cuadro de instrumentos.

Si el motor se sobrecalienta, hay que detener el vehículo en un lugar seguro y apagarlo. No debe abrirse inmediatamente el depósito del refrigerante ni manipular componentes calientes, ya que existe riesgo de quemaduras.

La batería, los neumáticos y los líquidos se encuentran entre los elementos que más conviene revisar durante los meses de calor.

Consejos para conducir con calor de forma segura

Antes y durante el viaje:

  • Ventila el coche antes de empezar.
  • Mantén una temperatura interior agradable.
  • Lleva agua y bebe regularmente.
  • Utiliza ropa cómoda y ligera.
  • Evita comidas muy abundantes.
  • No consumas alcohol.
  • Descansa aproximadamente cada dos horas.
  • Evita las horas centrales del día cuando sea posible.
  • Detente ante cualquier señal de sueño o fatiga.
  • Nunca dejes a una persona o un animal en el interior.
  • Revisa el sistema de refrigeración y los neumáticos.
  • Planifica el recorrido y las paradas.

Este verano, no subestimes los efectos del calor

El calor forma parte de los desplazamientos estivales, pero sus efectos sobre la conducción no deben normalizarse.

La somnolencia, la irritabilidad, la fatiga y la falta de concentración pueden reducir nuestra capacidad para responder ante una situación inesperada.

Mantener el coche a una temperatura adecuada, hidratarse, descansar y evitar las horas más calurosas son medidas sencillas que pueden contribuir a una conducción más segura.

En carretera, cualquier señal de cansancio debe tomarse en serio. El destino puede esperar. La seguridad, no.

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